Desaborida mansada de Jandilla

Falló estrepitosamente el encierro de Jandilla, que ayer lució divisa negra en señal de luto por el reciente fallecimiento de Fernando Domecq. Más de tres cuartos de entrada para presenciar un festejo condicionado de principio a fin por el deslucido comportamiento de los desiguales ‘jandillas’ -el quinto marcado con el hierro de Vegahermosa-. Manso, bruto y sabiendo lo que se dejaba detrás el toro de la confirmación de alternativa de Ángel Téllez. Severamente castigado en varas, dolido en banderillas y distraído y acometiendo con la cara a media altura y el pitón contrario tras la muleta. Por si fuera poco, siempre remató sus viajes de secos gañafones. No fue ‘Gallego’ el toro anhelado para celebrar la efeméride. Ninguna historia.

El segundo astado en el orden de lidia embistió metiéndose por dentro por el pitón izquierdo desde su salida por toriles. Medido en el peto del caballo, el destemplado ‘Gobernante’ tuvo limitado fondo y apenas duró docena y media de muletazos. Todos ellos por el pitón derecho. Sometido tras el poderoso inicio de Castella, el de Jandilla se tragó dos gobernadas tandas en redondo con el hocico cosido a los flecos de la muleta. Un muletazo, el cuarto de la segunda tanda, sobresalió por su despacioso y profundísimo trazo. Entonces, Sebastián cambió la muleta de mano. Al toro le faltó continuidad por el pitón izquierdo. Si a ello le añaden la molesta aparición del viento… ¡campana y se acabó!

De extraordinarias hechuras, el primer toro del lote de Emilio de Justo, manso, a la defensiva, geniudo, sin ritmo y desagradecido, propició un extraordinario esfuerzo del torero extremeño. Tragó Emilio lo que no está escrito a ‘Reinete’, un aletargado ejemplar que no se dejó meter en la muleta ni apretar las tuercas ni por descuido por el lado derecho y que, por el pitón izquierdo, alcanzó los embroques con la cara por encima del estaquillador. Tela de ingrato.

Superado el ecuador del festejo, saltó al ruedo un toro al que le faltó fondo y le sobró genio. Como casi todos los ejemplares de la corrida protestó y acometió a regañadientes; además sacó picante. Desarmó ‘Orador’ a Castella al tercer pase cambiado. Consintió el listón dos tandas en redondo en las que destacaron los largos y enroscados pases de pecho y un cambio de mano que casi remató los 360 grados de la circunferencia. Al igual que sucediera en su primera labor, con la mano izquierda en trasteo perdió intensidad y acoplamiento. Para cuando regresó a la diestra, el toro únicamente buscaba disculpas y atajos para no ir hacia delante.

Al espantoso quinto le recetó Félix Majada un señor primer puyazo, delantero y preciso. Reservón, carente de entrega y bruto a más no poder, ‘Imperial’ se hartó de lanzar violentos cabezazos a los engaños por el derecho y acometió sin ritmo y apoyándose sobre las manos por el izquierdo. Con todo, Emilio se afanó en una dilatada faena en la que propuso infinitos recursos técnicos, mientras disfrutaba de la venia del respetable para tomarse algunas licencias. En esta ocasión, De Justo recetó un estoconazo marca de la casa.

Cerró plaza un colorado con freno de mano de serie que tardó un mundo en llegar a las telas. Aburrido en varas, ‘Pensionista’ fue quitado por Ángel Téllez por saltilleras de alta tensión. Incómodo y pegajoso, al toro le costó soltarse de los engaños. No por ello se amilanó el diestro toledano que exhibió una firme y voluntariosa determinación. Que se pasara de faena es un pecado que achacaré a su inquebrantable disposición y las ganas de agradar al respetable.