Tres ‘fuenteymbros’ para mucho más

Foto: Toromedia

El calor y la resaca ‘aguadista’ pesaron como una losa sobre el decimotercer festejo del abono hispalense. La Sevilla taurina, sin tiempo para terminar de metabolizar la revelación de su flamante príncipe del toreo, se vio sorprendida por el incremente avance de las manecillas del reloj y las afinadas notas de los clarines maestrantes. Mientras los corazones aún palpitaban al ralentizado ritmo de las muñecas de Pablo Aguado, el paseíllo encabezado por Antonio Ferrera, ‘El Fandi’ y López Simón nos devolvió a la cruda realidad.

Se anunciaron toros de la ganadería de Fuente Ymbro; primero, segundo y sexto cuatreños; tercero, cuarto y quinto cinqueños. De desiguales hechuras y comportamiento. El lote menos propicio fue a parar a manos de Antonio Ferrera. Manso, poderoso y con transmisión, aunque falto de fondo fue el toro que rompió plaza; agarrado, falto de clase y ritmo y empleándose a taponazos el cuarto, que no paró de escarbar en busca de vaya usted a saber qué. Escasas las opciones de lucimiento del torero extremeño. El comienzo genuflexo de su primer trasteo y su toreo al natural -sin la ayuda de la espada-, aunque algo desorganizado, con ambas manos. Y paren de contar.

Para ‘El Fandi’ fue el bajo, hondo y musculado ejemplar que hizo segundo, un toro de codiciosa salida y alegres arrancadas frente al caballo que, tras un fenomenal tercio de banderillas en el que galopó con prontitud y templado tranco, cambió radicalmente su comportamiento. Ya en su segunda embestida por el pitón derecho se coló por dentro y a la tercera soltó un feo derrote directo a la cara del torero granadino. Gazapón y reponedor por el lado izquierdo, siempre a la defensiva, el ‘fuenteymbro’ terminó orientándose, lo que aún complicó más la resuelta y solvente lidia de Fandila. ¡Qué facilidad!. Completó su lote un toro de hermosas hechuras, apenas castigado en varas, que fue a más durante toda la lidia. Destacó el fijo ‘Ocurrente’ por su enclasadas, atemperadas e incansables embestidas. Y la labor de ‘El Fandi’ por su renovada verticalidad y asentado planteamiento. Más templado y hondo con la zurda, David cuajó dos tandas de notables naturales. Tras cobrar media estocada en el sitio, de fulminante efecto, ‘El Fandi’ paseó el único trofeo del festejo.

Algo incomprensible a tenor de la significada relevancia del lote de López Simón. Sin lugar a dudas, de Puerta del Príncipe. Armado hasta los dientes, corto de manos y apretado de carnes el tercero de la tarde, toro fijo, pronto y con mucho motor, que se empleó de lo lindo por su franco pitón derecho. Si bien Alberto no le volvió la cara a ‘Tramposo’, lo cierto es que el intermitente gobierno de su muleta impidió el anhelado empaste de ritmos. Tras petición minoritaria, López Simón dio una lacónica vuelta al ruedo. Cerró plaza un astado bajo, hondo y de largo esqueleto al que el diestro madrileño lanceó a la verónica con temple y gusto. De encastada condición y almibaradas y profundas embestidas, ‘Protestón’ repitió sin cesar los viajes para López Simón trazara largos muletazos y ligadas series, de acelerada ejecución. Lanzado el trasteo, enganchado el respetable, Alberto ejecutó una estocada tendida y algo atravesada que necesitó de un golpe con el estoque de cruceta. Escuchó una ovación desde el tercio y abandonó el coso a pie. Para hacérselo mirar.